Mi Dios, pues, suplirá!
Viernes, 29 de Agosto de 2014 09:04

Leer | Filipenses 4.18-20

29 de agosto de 2014

Cada necesidad que experimentaremos en la vida ha sido ya suplida en Jesucristo. Por su poder, Dios ha preparado bendiciones para ocuparse de cada una de nuestras necesidades en su tiempo perfecto. A veces, cuando la vida no es exactamente lo que esperábamos que fuera, comenzamos a desesperarnos y olvidamos que el Señor sabe más que nosotros.

A veces, alguna necesidad —ya sea física, espiritual, interpersonal, emocional o económica— continúa porque el Señor está tratando de captar nuestra atención. Dios quiere que nos enfoquemos en Él para poder corregir nuestra manera de pensar. Desea que tengamos abundancia, pero sabe que no podemos disfrutar de la bendición hasta que le hayamos permitido que opere en nuestra vida.

En otras ocasiones, la manera en que nos acercamos a Dios puede ser lo que pone trabas a las bendiciones que ha prometido. Quizás nuestras oraciones reflejan sentimientos de inferioridad e inseguridad, aunque como miembros de la familia de Dios no tenemos ninguna razón para venir a nuestro Padre arrastrándonos como un mendigo. ¡Él quiere que sus hijos vengan con confianza, esperando recibir las bendiciones que anhela darles!

No me malinterprete. Podemos esperar bendiciones, pero no podemos imponer cuándo, o cómo, o qué deben ser. Dios sabe lo que es mejor, y está de verdad interesado en nuestro bienestar. Y aunque no promete que todo será fácil, sí promete darnos consuelo espiritual y atender a cada una de nuestras necesidades. Mantenga la expectativa; Él va a hacer algo más allá de lo que usted pudiera haber imaginado.

 
¿Es Él Más?
Jueves, 28 de Agosto de 2014 09:28

Leer | Colosenses 1.15-20

28 de agosto de 2014

¿Quién es este Jesús? Es una pregunta que ha sido hecha por infinidad de personas durante más de dos mil años. Es, sin duda, la pregunta más importante. ¿Qué respondería usted?

Puede decir: “Él es mi Salvador”. Pero ¿es más que eso? “Bien, Él es el Señor”. Pero ¿es más que eso?

Sí, Él es mucho más. Jesús hizo algo por nosotros que nunca antes había sido hecho: hizo posible que viéramos al Padre celestial de una manera nueva. Pablo dice en Colosenses 1.15 que Jesús es la “imagen del Dios invisible”.

Nadie ha visto jamás el rostro del Todopoderoso. En el Antiguo Testamento, algunas personas estuvieron en su presencia, pero nunca fueron capaces de ver plenamente su gloria. Por ejemplo, Moisés, quien es descrito como amigo de Dios, no pudo mirarlo directamente. Cuando más, lo único que tuvo fue la oportunidad de ver sus “espaldas” cuando el Señor pasaba. Pero nunca vio su gloria divina en plenitud (vv. 18-23).

Pero Jesús vino a tender un puente entre la santa y pura gloria del Padre, y la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Como la “imagen” de Dios, el Señor Jesús es la réplica exacta y sin tacha —el reflejo perfecto— de su Padre. Por lo tanto, Él pudo decir: “El que me ha visto, ha visto al Padre” (Jn 14.9).

¿De qué manera podemos saber cómo es el Padre celestial? Conociendo a Jesús. Solamente Él es la demostración y la imagen plena de Dios. Ahora bien, ¿está usted preparado para responder la pregunta? Pida al Padre celestial que le muestre a su Hijo de una manera nueva en este día.

 
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